Homilia para el 22 domingo, año A (por el diacono Derek Lappe, 29 de agosto de 1999)
"Yo no quiero ir: ¿Porqué tenemos que ir a misa?" Una de las preguntas más comunes de los domingos por la mañanas. Quizás esta fue una de sus discusiones esta mañana. Recuerdo cuando era niño, yo le preguntaba a mis padre esta misma pregunta todos los domingos. Una posible respuesta puede ser: "Porque Jesús nos dice que tenemos que ir". "Porque la Iglesia nos dice que tenemos que ir". "Porque el Papa nos dice que es nuestra obligación". Todas estas pueden ser algunas de las respuestas. Pero si únicamente hicieramos las cosas que se nos obligan, creo que nunca podríamos ser felices, bueno siempre y cuando reconocieramos que detras de este mandato de Dios y de su Iglesia está un amor profundo por nosotros y nuestra salvación.
En el Evangelio de hoy, es tomado de un trocito de Mateos, el capítulo 18, el cual se llama el discurso evangelical. El discurso encuadra el mensage de Jesús a sus doce discípulos referente a la comunidad, la Iglesia la que El esta uniendo, la iglesia que El esta fundando. Es nuestro Señor el que nos esta hablando directamente a todos nosotros que estamos reunidos aqui, y es por eso que tenemos que escuchar sus instrucciones muy detenidamente. Nos dice que la Iglesia tiene que estar fundada en la unidad y nos advierte que los escandalos y los probleas surgirán pero atraves de las personas El nos dice que perdonemos setenta veces siete. Pero lo más importante para nosotros, El nos promete su presencia en el centro de esa comunidad, y que su Padre escuchará y responderá a las suplicas de la comunidad. El pone lideres como San Pedro del cual escuchamos tanto hace dos semanas y ahora nos dá el rol que les corresponde a cada uno de los discípulos, que se unan y se desaten, como el pasage antiguo Jesuita nos dice, que declaren las cosas que son permitidas o las no permitidas, y que perdonen los pecados. Creo que algunas veces la gente tiene un poco de dificultad con esto, nos unimos a orar, y Cristo esta en el centro, pero corregirnos los unos a los otros, ó que la Iglesia declare las cosas que son buenas o las malas es un poco diferente todo junto.
Pero escuchamos en la lectura del profeta Esequiel que este es el rol de la Iglesia, esto es tambien para el Magisterio, el Papa, los Obispos y los padres pero más aún para todos nosotros. Tenemos la obligación de ayudarnos los unos a los otros para llegar al cielo, es nuestro deber. No nos podemos salvar solos. Si nosotros queremos a Dios y a su Iglesia debemos de mostrar ese mismo amor al prójimo. Las mamás y papás estan salvados por sus hijos, porque han criado a sus hijos con su misma fe. Los vecinos ayudan a sus vecinos a llegar al cielo compartiendo el regalo de la fe que Dios les ha dado libremente. Ustedes pueden aceptar a Dios como su salvador personal, pero Jesus claramente nos dice que el será el salvador nuestro como comunidad.
En todas las comunidades hay problemas, pero cuando Mateo escribió su Evangelio unos cuantos años después de que Jesús asendió al cielo ya había problemas en la comunidad. Tenemos evidencias en las escrituras como en los Acto de Apostoles. Si vamos a ser salvados como Iglesia debemos de ayudarnos los unos a los otros. Algunas veces también puede ser por medio de correcciones como lo vinos hoy en Evangelio. Pero es una corrección basada en amor. Esto es lo que San Pablo nos esta tratando de decir en la Segunda Lectura de los Romanos. El cumplir la ley es amarse los unos a los otros. Todos los mandamientos estan basados en el amor. Si nosotros queremos a nuestros vecinos no debemos codiciar sus pertenencias. Si nos amamos los unos a los otros no debemos de robar, si queremos nosotros mismos, a nuestras esposas, esposos ó prometidos nó debemos cometer adulterio. "Todos estos manadamientos ó cualquier otros que haya se suman en una sola cosa 'debes de amar a tu vecino como te amas a ti mismo'" Cuando tratamos de ayudar a otros a no cometer pecados y fracasamos en correcciones fraternales, no debe de servirse uno mismo, sino debe de ser motivado por amor.
Este amor y corrección es verdadero en la esfera privada, pero tambien cubre a la Iglesia en general, cuando Cristo les dió a sus discípulos el poder de unirse y separarse, Jesus les dice a sus discípulos en el Evangelio de Juan que el Espíritu Santo vendrá y convensará al mundo del pecado, y parece ser que es el mismo trabajo que tienen los discípulos en la nueva Iglesia. El Espíritu Santo esta simulado por medio del juicio de los discípulos. Entonces a la Iglesia le podemos aplicar las palabras del profeta Ezequiel: "The he elejido como velador", todos los que se mueren en la mentira y el pecado y no fueron avisados por el velador el profeta dice, "Tú serás el responsable de su muerte". Es por eso que nosotros como Iglesia tenemos las mismas obligaciones y responsabilidades en vijilar y ser veladores. La Iglesia no puede mantenerse callada en la injusticia y en el pecado aunque a mucha gente le gustaría.
Vamos a Misa los domingos porque Dios quiere que nos salvemos, y somos salvados por su cruz, por su salvación que el lucho y ganó para nosotros en su Calvario. El participar en la Santa Misa es participar en la comunidad a la que Jesús ofrece su Cuerpo y su Sangre en la Eucaristía para que nos amemos los unos a los otros.