Cuando éramos chicos, en Arequipa jugábamos a un juego en que nos poníamos no en círculo, sino como en un cuadrado. El muchacho castigado, para volver a entrar, debía hacer una pregunta: '¿Venden huevo aquí?'. 'No, en la otra esquina', le contestaban. En otra fórmula más elevada, decíamos: '¿Está aquí el paraíso?'. La respuesta era evidente: 'No, el paraíso no está aquí, está en la otra esquina'. Ese juego infantil significa, para mí, la búsqueda de lo imposible. ¿Y qué es la búsqueda de lo imposible? La utopía.
-Mario Vargas Llosa, sobre el título de esta novela
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EL PARAÍSO EN
LA OTRA ESQUINA (2003) Madrid [dpa] -El escritor Mario Vargas Llosa vuelve a acudir a personajes reales para la que será su nueva novela, "El paraíso en la otra esquina", basado en la feminista Flora Tristán y su nieto el pintor Paul Gauguin. En una entrevista con el periódico madrileño "Diario 16", el autor dijo sobre su nuevo proyecto: "Es una novela sobre las utopías, sobre el sueño de la sociedad perfecta, un sueño que estuvo muy vigente en el siglo XIX, cuando hubo multitud de utopías sociales y artísticas. Y Flora Tristán encarnó en lo social esa vocación utópica de su siglo y Gauguin lo hizo en la vertiente". "Él ansiaba un mundo de belleza que creyó que se encontraba en las culturas primitivas y exóticas, y se fue a Oceanía. Ninguno de los dos encontró el paraíso, pero encontraron en la búsqueda unas vidas maravillosas y unos logros extraordinarios", explicó. |
NOTA:
En El pez en el agua. Memorias (1993), el autor revela que al cumplir los cincuenta (en 1986), tenía entre sus planes "una novela inspirada en Flora Tristán, la revolucionaria, ideóloga y feminista franco-peruana, del primer tercio del siglo XIX." (p.34) El proyecto es muy antiguo, viene según ha declarado de su época de universitario, cuando leyó Peregrinaciones de una paria de Tristán.
ÚLTIMAS NOTICIAS DE ESTA NOVELA:
JOSÉ ANDRÉS ROJO | Santander
'He debido tener un cuidado escrupuloso para no contar todo lo que le he ido inventando a la vida de Flora Tristán', comentaba Mario Vargas Llosa (Arequipa, Perú, 1936) después de la rueda de prensa que ofreció ayer en el palacio de la Magdalena de Santander. Se refería al curso que había iniciado horas antes con su primera lección, Flora Tristán en su tiempo: entre París y Perú. El escritor se ocupará durante dos días y cuatro clases de la personalidad de uno de los dos grandes personajes de El paraíso en la otra esquina, su última novela. El otro es Paul Gauguin, nieto de Tristán. 'En 1838, el marido de Flora Tristán, André Chazal, la espera en una calle de París armado con dos pistolas. Sólo dispara una bala, que se aloja al lado del corazón de su mujer. Pero no la mata'. Ése fue uno de los episodios que Mario Vargas Llosa contó en la primera lección del curso que, con el título Flora Tristán, agitadora y feminista, inició ayer en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. |
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Serán cuatro lecciones. A las dos que
impartió ayer seguirán las que dicte hoy, Paseos
por Londres (París 1840) y La Unión
Obrera. El Diario de Viaje (1843-1844).
Cuatro miradas para resumir la vida de una mujer 'a la
que siempre le fue mal'. Y que, sin embargo, fue capaz de
convertir sus desgracias en otra cosa. 'Nunca se rindió.
Y gracias a la fuerza de su carácter, a su imaginación
y sensibilidad, transformó las miserias que le tocó
vivir en la materia que inspiró su obra. Una obra que
estuvo marcada en todo momento por el afán de liberar a
la mujer de las servidumbres a las que estaba atada',
explicó Vargas Llosa. 'No soy biógrafo, soy novelista', dijo el autor en la rueda de prensa. Durante su lección, sin embargo, se comportó como biógrafo, como estudioso de la figura en la que se ha inspirado para construir uno de los personajes de El paraíso en la otra esquina, que Alfaguara publicará este año (y el escritor prefirió no dar ninguna fecha). ¡Vaya biógrafo! Vargas Llosa siguió paso a paso las vicisitudes de Tristán, pero el genio del escritor surgía en todo momento. 'Era una mujer menuda, muy vivaz. De cabellos negros y tez muy blanca. Cintura de avispa. En Arequipa la llamaban la andaluza y todos cortejaban, halagaban y seducían a la francesita'. Con cuatro brochazos, el retrato de una dama. Vida proletaria Flora Celestina Teresa Henrietta Tristán y Moscoso nació en París en 1803. Fue hija de un coronel peruano adscrito al ejército español que se casó en Bilbao con una francesa. No lo hizo de una forma muy ortodoxa. Su padre muere cuando tenía cuatro años y la familia no reconoce el matrimonio. Primera desgracia: la niña y su madre pierden el desahogo burgués en que vivían en París, y se ven condenadas a proletarizarse. 'Vivían en un barrio miserable, en una calle repleta de vagabundos, prostitutas y bares de mala muerte'. Siendo muy joven, Flora empieza a trabajar en un taller de litografía, y en 1821 se casa con su propietario, André Chazal. Segunda desgracia: es empujada a un matrimonio que la hace infeliz. 'De esa experiencia surgiría su odio al sexo y al matrimonio, que consideró una institución intolerable, en la que la mujer es vendida a un hombre que la convierte en su esclava y sirvienta', apostilla Vargas Llosa. Cuando Flora Tristán está embarazada de su tercer hijo, abandona a su marido. Tercera desgracia: 'Dejar el hogar suponía para una mujer de entonces convertirse en una perdida y una delincuente'. Vienen años oscuros, de los que se sabe poco. Tristán vive en la clandestinidad, se traslada a Inglaterra, donde probablemente trabaja como sirvienta. De regreso a Francia, en 1829, una casualidad tuerce el rumbo de sus días. En un bar, un marinero escucha el nombre de Tristán y se presenta a Flora. Le da noticias de una familia que con ese nombre vive de forma opulenta en Arequipa, Perú. Es la familia del hermano menor de su padre. Flora le escribe. Más adelante, y tras seis meses de viaje, la francesita desembarcaría en 1835 en Arequipa para reclamar su herencia. Cuarta desgracia: su familia del otro lado del Atlántico no comparte esa opinión. Pero la tratan bien. Nada más llegar, le regalan una esclava. 'Flora Tristán regresa a París transformada en otra persona', sentencia Vargas Llosa. La mujer menuda que llevaba aguantando desgracia tras desgracia se ha transformado en una agitadora. 'Como habían hecho otros grandes utopistas de su época, se propone diseñar la sociedad perfecta desde el punto de vista de la mujer'. Tristán ha comprendido en Perú que la mujer puede ser independiente. Frecuenta círculos intelectuales. Estudia, trabaja, escribe. Publica Sobre la necesidad de prestar una ayuda a las mujeres extranjeras. Comienza a ser reconocida. Quinta desgracia: su marido le pega un tiro. Le ha intentado quitar a sus hijos, la ha llevado a juicios, ha desatado el escándalo público. La bala que no la mata en realidad la libera. Su marido va a la cárcel. Flora Tristán puede dedicarse a su radical desafío político. Le quedan unos cuantos años de actividad desenfrenada hasta su muerte, en Burdeos, en 1844. Viaja a Inglaterra. Se convence allí 'de que la mujer por sí sola no va a conseguir la emancipación', comenta Vargas Llosa, ese biógrafo que está a punto de concluir su primera lección. No se oye una mosca en el aula Bringas del palacio de la Magdalena. Flora vuelve a Francia. 'Sabe ya que la lucha por la liberación de la mujer sólo puede tener éxito al lado de otros oprimidos, los obreros'. Publica varios libros, entre ellos La Unión Obrera. Quiere cambiar el mundo de forma pacífica. Se vuelca a crear comités de obreros y mujeres. El mundo empieza lentamente a cambiar gracias al carácter arrollador de una joven feminista. 'Cuando las utopías han intentado plasmarse en la realidad han producido muchos infiernos', dice Vargas Llosa. 'Pero algunos de sus elementos son los que poco a poco han conseguido transformar el mundo'. El cronograma y los precios, mostrados a continuación, están tomados de la página web de la UIMP: Curso Magistral |
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Valladolid [EFE] Mario Vargas Llosa obtuvo ayer en
Valladolid el Premio Internacional Fundación Cristóbal
Gabarrón de las letras, por haber dado, con su obra
narrativa y ensayística, una dimensión universal a la
literatura en español del siglo XX, según el jurado. El escritor Juancho Armas Marcelo (que visitó Lima recientemente para la Feria del Libro), uno de los miembros del jurado que falló este premio y autor de la obra "Vargas Llosa. El vicio de escribir'', calificó al autor peruano nacionalizado español como "el primer novelista vivo de la lengua española, incluido García Márquez''. También afirmó que se trata de uno de los diez o quince escritores que hay en el mundo que despiertan más curiosidad intelectual, política y biográfica. "Desde 'La ciudad y los perros', su primera novela, hasta 'La fiesta del chivo', la última publicada, Vargas no ha hecho otra cosa más en su vida que crecer desde el punto de vista literario'', añadió Armas Marcelo en la conferencia de prensa en las que el jurado hizo público su fallo. |
Mario termina El paraíso en la otra esquina
Este es un fragmento de una noticia titulada "Mario Vargas Llosa se divierte en la Feria del libro de Madrid", publicada en EL PAÍS (Madrid) Lunes, 10 de junio de 2002. Aquí reproduzco sólo el párrafo referido a El paraíso en la otra esquina. Puede leer el artículo completo en la sección Noticias
ROSA MORA | Madrid Ahora está entusiasmado con El paraíso en la otra esquina, en el que a través de la biografía novelada de Flora Tristan y de su nieto Paul Gauguin recorre las grandes utopías del siglo XIX. 'Ya está acabado, aunque hoy aún le puse un adjetivo. Lo entregaré a mi agente a finales de mes'. |
Como es costumbre en Mario cuando está documentándose en una novela de escenografía histórica (Canudos para La guerra del fin del mundo, República Dominicana para La Fiesta del Chivo), ha publicado dos Piedra de Toque dedicados a Gauguin y a su mundo, que puede leer a continuación:
Los Hombres - Mujeres del Pacífico (7/2/2002): Los colonos explicaron al pintor (Gauguin) que, en la lengua maorí, el mahu era un hombre-mujer, una variante de los seres humanos que, aunque existía desde tiempos inmemoriales en las culturas del Pacífico, los misioneros católicos y protestantes, empeñados en una pugna sorda entre ellos por el adoctrinamiento de los indígenas, habían, sin embargo, demonizado y prohibido de común acuerdo desde que, a mediados del diecinueve, se aceleró la colonización de las islas.
Huellas de Gauguin (24/1/2002): "Basta llegar a la suave tibieza que baña a Hiva Oa y contemplar sus cordilleras o su recio mar, y escuchar la melodía con la que cantan sus palabras los nativos o verlos andar como danzando, sin prisa y con una gracia sobrenatural, para sentir que, después de todo, Koke (Gauguin), el pobre soñador, no estaba del todo descaminado cuando vino hasta aquí en pos de su sueño inalcanzable."
El siguiente es un fragmento de una entrevista que le hizo Caretas (Lima), 22 de noviembre del 2001:
-¿Ha finalizado El paraíso en la otra
esquina?
-Ya terminé el primer borrador, una verssión de 500 páginas.
Ahora viene la parte que más disfruto: la corrección. Espero
terminarla a fines del próximo año, si logro trabajar de una
manera sostenida.
De Agenciaperú.com, 4 de diciembre del 2001
¿Su última novela El paraíso de la otra esquina para cuando la vamos a tener?
Pues no lo sé, Cecilia. Yo sé cuando empiezo una novela, no cuando la termino, tengo un borrador acabado. Tengo una primera versión terminada que para mí es lo más difícil siempre, es lo que me cuesta más dolores de cabeza. Pero cuando comienzo a corregir trabajo con más seguridad y también con más alegría y eso me divierte mucho más. Eso es lo que estoy haciendo ahora, tengo la esperanza de terminar el próximo año.
Esta es una declaración de Mario aparecida en El País (Madrid) del domingo 10 de junio del 2001: 'Lo que pasa es que ahora estoy sumergido por completo en mi próximo libro, del que ya tengo listo el borrador de los 15, casi 16 primeros capítulos'. Se titulará El paraíso en la otra esquina y trata sobre la socialista y feminista francesa Flora Tristán (1803-1844)'. Por eso ha estado residiendo últimamente en París, con esporádicos viajes a Londres, donde recibe toda su correspondencia. 'Pero ahora me tomo un respiro y estaré en España hasta mediados de julio'.
SOBRE LA NOVELA:
EL PAÍS
(Madrid) Domingo, 10 de junio de 2001 60ª FERIA DEL LIBRO DE MADRID Una historia fascinante R. M. | Madrid |
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El entusiasmo de Vargas Llosa crece por momentos
cuando habla del tema. '¿Qué pasó en Arles, cuando Van
Gogh se cortó la oreja? Gauguin estaba allí. Nunca se
ha sabido qué ocurrió exactamente. Su vida, como la de
Flora, está llena de sombras. Entre los dos ocupan el
siglo XIX, el siglo extraordinario de las grandes
utopías, de las grandes ideologías, de las grandes
ambiciones. Es el siglo de Balzac y de Dickens. Un siglo
en el que se soñó que se podía crear un mundo mejor.
Se equivocaron, porque no se puede traer el paraíso a la
tierra, pero en sus sueños, con sus ideas, avanzaron
mucho'. Entre la historia y la ficción, ¿puede El paraíso en la otra esquina convertirse en otra Fiesta del Chivo? 'Ojalá. Creo que en realidad estoy escribiendo una novela sobre las utopías. Hablaba antes de esas zonas de sombra. Ahí no puede entrar la historia, pero sí puede hacerlo el novelista. Puede llegar con la ficción a lo que la historia no puede contar'. |
Esta es una pregunta que le hicieron en un chat de El Foco. La conversación completa con los internautas puede leerla haciendo clic aquí
Navia: ¿Le interesa algún tema
relacionado con España para su próxima novela?
Vargas_Llosa: Me interesa mucho España, que es mi segunda
patria, pero la novela que escribo ahora ocurre sólo en el Perú
y en Francia.
MADRID.- Ciudadano del mundo, aunque no reniega de
sus raíces peruanas, Mario Vargas Llosa protagoniza las
páginas de El Cultural, suplemento que se entrega
mañana con EL MUNDO. Entrevistado por Blanca
Berasátegui, directora de la publicación, el autor
lleva 14 meses viviendo en París, donde le ha llevado El
paraíso en la otra esquina. Este es el título de
su próxima novela (no terminada aún) en la que recrea
la vida de la feminista Flora Tristán y de su nieto Paul
Gauguin. Dice que se está «divirtiendo muchísimo» al escribirla. «Lo admirable de Flora Tristán es que no encuentro en ella la cultura de la queja. No se lamenta. Actúa». Un principio que parece estar de acuerdo con su propia forma de ver la vida, donde nunca ha evitado tomar partido cuando lo han exigido las circunstancias: «La democracia, la tolerancia, el espíritu cívico siguen siendo una anomalía en la Historia, un privilegio». El próximo fin de semana Vargas Llosa vuelve a Madrid para asistir a la Feria del Libro. Sigue recibiendo las rentas de su anterior novela, La Fiesta del Chivo, y es que el tema que trataba en aquel libro es inagotable: «Si dan tanto juego literario las dictaduras es porque son la expresión suprema del mal |
El siguiente cronograma ha sido tomado de la página de la Universidad Menéndez y Pelayo (http://www.uimp.es). Sobre esta conferencia pueden leerse los cables a continuación:
Historia y ficción: Flora Tristán y Paul
Gauguin
Santander, 12 y 13 de julio de 2001
Profesor
Mario Vargas Llosa
Escritor
Patrocinio
Banco Santander Central Hispano
Jueves 12
10,00 h. LECCIÓN 1ª
Flora Tristán y Paul Gauguin: la ficción y la historia
12,00 h. LECCIÓN 2ª
Flora Tristán: la historia
16,30 h. LECCIÓN 3ª
Flora Tristán: la ficción
Viernes 13
10,00 h. LECCIÓN 4ª
Paul Gauguin: la historia
12,00 h. LECCIÓN 5ª
Paul Gauguin: la ficción
En estas conferencias Mario Vargas Llosa describirá el proceso de creación de una novela a partir de dos personajes históricos: Flora Tristán, feminista y luchadora social, fundadora de la Unión Obrera y autora de ensayos y una célebre autobiografía: Peregrinaciones de una paria, y de su nieto Paul Gauguin, uno de los fundadores del impresionismo en Francia que luego iniciaría la apertura del arte occidental hacia las culturas primitivas. En el curso se hará un cotejo entre la memoria y el documento y la libertad con que la imaginación se aprovecha de ellas para construir una ficción.
EL MUNDO (Madrid)
Viernes 13 de julio del 2001
Mario Vargas Llosa defenderá la utopía en su
próximo libro
Marta Belver
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SANTANDER.- Si la rebelde Flora Tristán (1803-1844)
levantara la cabeza, no estaría satisfecha con la
situación de la mujer en el siglo XXI. Es la
apreciación del escritor hispanoperuano Mario Vargas
Llosa, que trabaja ya en su próxima novela, El
paraíso en la otra esquina, que tendrá como
protagonistas a la feminista Flora Tristán y a su nieto
Paul Gauguin. La utopía constituye la columna vertebral de una novela «que tendrá más de fantasía e imaginación que de memoria histórica». Precisamente esa relación entre Historia y ficción ha constituido el punto de partida del curso magistral que ayer inauguró el escritor en la Universidad Menéndez Pelayo (UIMP) de Santander. «Una buena novela es buena porque nos convence de que aquello que nos cuenta es verdad. El escritor se convierte en un prestidigitador que nos hace pasar gato por liebre». «Faltar a la realidad -continúa Vargas Llosa- no es tan fácil como parece. Exige un trabajo de investigación muy minucioso no para encontrar una verdad, sino para mentir con conocimiento de causa». El resultado de ese «hechizo» es palpable cuando lo inventado, dice, puede llegar a la larga a imponerse en el imaginario colectivo superando a la Historia. «Ese es el máximo triunfo de una novela», apuntó Vargas Llosa. |
Libertad y justicia La utopía para el autor de Conversación en La Catedral es una «de las más constantes ambiciones del ser humano desde los albores de la civilización. En el caso de Flora Tristán, persigue la búsqueda de una sociedad con una libertad y una justicia al alcance de hombres y mujeres»; Gauguin, por su parte «quería una sociedad donde la belleza fuera no sólo patrimonio del arte y de los artistas, sino una realidad a la que tuvieran acceso todos los seres humanos». La feminista que cautivó la atención del compatriota de Bryce Echenique admiraba a Fourier, uno de los máximos exponentes del socialismo utópico, e hizo suya una frase de este pensador: «La civilización se mide por el grado de libertad que alcanza la mujer en cada sociedad». Pero consciente de las limitaciones a las que estaba sometida, «ella no vivió nunca la cultura de la queja», sino que «traducía sus indignaciones, sus rebeldías, siempre en un intento de actuar para remediar aquello que lamentaba o criticaba». Ayer era la primera vez que Vargas Llosa hablaba sobre un libro que no ha terminado, cuyo título lo ha tomado de un juego infantil que conoció en su infancia en Cochabamba (Bolivia). |
EL PAÍS (Madrid)
Viernes, 13 de julio de 2001
Vargas Llosa cuenta los entresijos de su nueva
novela, mezcla de memoria y ficción
El escritor imparte en Santander un curso sobre la
historia y la literatura de Flora Tristán y Gauguin
ROSA MORA | Santander
'Inicio esta clase con cierto temor porque voy a hablar sobre un libro que no he terminado y que no sé cómo va acabar'. Así empezó Mario Vargas Llosa el curso magistral que durante dos días imparte en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, en Santander. El título no puede ser más revelador: Historia y ficción: Flora Tristán y Paul Gauguin. Es la teoría y la práctica de su nueva novela, El paraíso en la otra esquina, en la que lleva trabajando año y medio. Aún le queda 'bastante rato'. Los alumnos sacaron la impresión de que, como Conversación en La Catedral o como La Fiesta del Chivo, va a ser una novela de largo aliento en la que la imaginación y la fantasía cubra las lagunas de una historia fascinante. Vargas Llosa fue muy didáctico: primero, hablar de lo que es historia y de lo que es literatura; luego, explicar lo que documentalmente se sabe de Flora Tristán, feminista y luchadora irreductible del siglo XIX, y de Paul Gauguin, su nieto, uno de los grandes pintores de todos los tiempos. Después, hablar de Tristán y de Gauguin como personajes de ficción. Y de ahí sale el cóctel en que habrá de convertirse El paraíso en la otra esquina. Vargas ha dejado el listón muy alto con La Fiesta del Chivo y la ansiedad con que sus lectores esperan El paraíso en la otra esquina no le quita ni un minuto de sueño. Trabaja y se divierte. Y nosotros, a esperar. |
Vargas Llosa definió al escritor, al creador, como un mago,
un hechicero, un prestidigitador, que nos da 'gato por liebre'.
'La novela no cuenta la verdad, aunque con el tiempo pueda ser
aceptada como tal. La literatura es el reino de la imaginación,
de la fantasía, de la mentira. La Historia es el reino de la
verdad'. Pero las novelas, añadió, pueden llegar donde no llega
la Historia. Cubrir esos huecos con la imaginación y la
fantasía.
'Hay grandes novelas con invenciones flagrantes que se imponen
como los testimonios más veraces de una época'. '¿Hay algún
texto de historia que pueda superar a Balzac, a Los misrables de
Hugo, a Stendhal, a Flaubert? ¿Quién cuenta mejor el XIX
inglés que Dickens? Algunas novelas han llegado a suplantar a la
Historia. En España, por ejemplo, La Regenta, de Clarín, o
Fortunata y Jacinta, de Galdós, han conseguido convencer a
generaciones de que España era lo que ellos contaban. Una
España que contaban con más dosis de invención e imaginación
que de memoria histórica'.
'Balzac dijo en el prólogo de La Comedia Humana, y para
mí es una gran verdad, que la novela es la historia privada de
las naciones', añadió.
'A lo largo de los tiempos, el testimonio histórico suele ser
suplantado por un imaginario representativo de una época. Hay
ciudades inseparables de su versión literaria', explicó Vargas
Llosa. 'Es la fuerza del mito literario en el Dublín que Joyce
cuenta en Ulises o la Vetusta como nos contó Clarín del Oviedo
de Ana Ozores'. Conclusión, dijo el maestro: 'Historia y
literatura no son lo mismo, y aunque también es cierto que entre
historia y ficción hay un territorio común, territorios que a
veces se solapan, la visión totalizadora de una época no puede
excluir la visión de la literatura'.
Mario Vargas puso muchos ejemplos de cómo, en tantas ocasiones,
la historia y la ficción se confunden en fronteras tan inciertas
que separan la realidad y la verdad de la fabulación y lo
novelesco. El escritor reivindicó con pasión la fuerza
persuasiva de los textos literarios. 'El texto histórico explica
lo que ha ocurrido fuera de él, y el literario, lo que ha
ocurrido dentro de él'.
Y, tras la teoría, Vargas Llosa sumergió hasta la cabeza a los
estudiantes en la verdadera historia de Flora Tristán. 'La he
estudiado y leído para documentarme al máximo en el personaje y
en su época'.
Una corta vida fascinante Flora Tristán vivió casi 41 años
increíbles. Nació en 1803 y murió en 1844. 'Cuarenta y un
años vividos con una diversidad de tal riqueza de experiencias
que la convierten en un personaje de una muy notable dimensión'.
Era la hija considerada ilegítima de un coronel peruano, de
Arequipa, adscrito al Ejército español, que vino a España y en
Bilbao se enamoró de una francesa. Se la llevó a París y allí
vivió Flora unos años de burguesía dorada. Hasta que el padre
murió y ella y su madre fueron expulsadas de la casa. Fue el
primer trauma de Flora, del todo a la nada. Ya jovencita, su
madre la puso a trabajar en un taller de obrera colorista
(coloreaba grabados) con la esperanza de que se casara con
André, el dueño. Y así fue. Segundo trauma. Ahí empieza su
odio al matrimonio como institución que esclaviza a las mujeres.
No es una joven instruida, aunque su madre le enseña a leer no
sabe escribir sin faltas de ortografía. Tiene tres hijos, muere
uno de ellos. No puede más. Se larga. ¿Qué fue de ella? Parece
que trabajó como institutriz, dama de compañía, lo más
probable sirvienta de una familia inglesa. Aprendió a odiar
Inglaterra y también la esclavitud. Contacta con la familia de
su padre en Perú y alli se va un año. Escribe Peregrinaciones
de una paria.
Así fue contando, como una novela, Mario Vargas Llosa la
historia de esta mujer pequeña y frágil, tozuda y luchadora.
Con tantos y tantos detalles que abrumaron y entusiasmaron a los
alumnos. El regreso a Francia, los pleitos con el marido, sus
relaciones con los utopistas, su propia utopía. ¿Quién ha de
liberar a la mujer? Los oprimidos. ¿Quiénes son los oprimidos?
Los obreros. Y Flora Tristán pone en marcha la Unión Obrera,
enferma y con una doble lucha, contra el orden constituido y
contra sus propios camaradas. Predicó sus ideas hasta su muerte,
en Burdeos, poco antes de cumplir 41 años. Llevaba en el pecho
una bala que le disparó su marido.
'Ésa es la historia', dijo Vargas, que la contó con mucha más
pasión y mucho más bonito. 'Éstos son los materiales con que
cuento para escribir mi ficción'. Los afortunados alumnos
pudieron saber mucho más de Flora Tristán y de su nieto Paul
Gauguin. Y los que no pudimos estar allí todo el tiempo,
deberemos esperar a que se publique El paraíso en la otra
esquina. La Menéndez Pelayo anunció las conferencias de
Vargas Llosa como un curso magistral. Esa clase lo fue, sin duda.
Casi cuatro horas que supieron a poco.
¿Está aquí el paraíso? No, está en la otra esquina
'Cuando éramos chicos, en Arequipa jugábamos a un juego en que
nos poníamos no en círculo, sino como en un cuadrado. El
muchacho castigado, para volver a entrar, debía hacer una
pregunta: '¿Venden huevo aquí?'. 'No, en la otra esquina', le
contestaban. En otra fórmula más elevada, decíamos: '¿Está
aquí el paraíso?'. La respuesta era evidente: 'No, el paraíso
no está aquí, está en la otra esquina'. Ese juego infantil
significa, para mí, la búsqueda de lo imposible. ¿Y qué es la
búsqueda de lo imposible? La utopía'.
El recuerdo del juego infantil y las utopías que tanto se
soñaron en el siglo XIX han dado a Mario Vargas Llosa el título
de su próxima novela, El paraíso en la otra esquina.
'El XIX fue el siglo de las grandes utopías. Es cuando surge la
idea de que con la mente uno puede diseñar la sociedad perfecta
y que este diseño se puede convertir en historia y se sueña en
que se puede traer el paraíso a este mundo imperfecto. Esto es
lo que quiero contar en mi novela. La historia de Flora Tristán
y la de su nieto, el gran pintor Paul Gauguin. Entre el
nacimiento de la abuela y la muerte de su nieto ha pasado
exactamente un siglo, el XIX. No llegaron a conocerse; Paul
nació cuatro años después de la muerte de Flora, pero ambos
soñaron, cada uno a su manera, con un mundo mejor. Flora buscó
y luchó por una sociedad más justa. Paul, que no era tan
altruista, buscó una perfección de tipo artístico, una
sociedad en la que la belleza no fuera sólo patrimonio del arte
y de los artistas, que fuera una realidad a la que todos tuvieran
acceso. Creyó que Europa había perdido su vitalidad y
persiguió su ideal artístico en sociedades más primitivas. La
abuela y el nieto tenían unas características similares: una
terquedad impresionante y una voluntad a prueba de balas. Por eso
eran personajes extraordinarios'.
ABC (Madrid) 13
de julio del 2001
Vargas Llosa sobre su próxima novela
SANTANDER. Marta Martín Gil
|
Mario Vargas Llosa llegó a la Universidad cántabra
para hablar sobre realidad y ficción a través de dos
personajes excepcionales: Flora Tristán y Paul Gauguin,
protagonistas de la que será la próxima novela del
escritor y académico, «El paraíso en la otra
esquina», en la que lleva trabajando cerca de
un año y medio y sobre la que disertó ayer en las aulas
de la Menéndez Pelayo. No sólo los vínculos de sangre unieron a Flora Tristán y Paul Gauguin. Ambos, abuela y nieto, ella precursora del feminismo y él, uno de los fundadores del impresionismo, fueron, según Vargas Llosa, «unos utopistas» que vivieron no sólo convencidos de que la sociedad perfecta existía o podía existir en este mundo, sino de que en ella era posible encontrar «El paraíso en la otra esquina». Tanto le fascinó la personalidad y el talante rebelde de Flora Tristán que comenzó a documentarse sobre su vida. Una vida que le llevó a la de Gauguin, nieto al que nunca llegó a conocer, pero al que unía «una gran similitud de idiosincrasia» y con el que tenía fuertes vínculos: una terquedad y una voluntad a prueba de balas y «la búsqueda de algo distinto», de un paraíso que Flora Tristán veía «en una sociedad más justa, sin discriminación», y que para el impresionista francés no tenía tenía nada de ese altruismo. |
BELLEZA Y UTOPÍA
«Gauguin buscaba una perfección de tipo artístico -comenta
Vargas Llosa-. Buscaba una sociedad en la que la belleza no fuera
sólo patrimonio del arte y de los artistas, sino de todos los
seres humanos». La utopía es, pues, en palabras del autor de
«La fiesta del Chivo», «el tema de la novela», en
mayúsculas. ¿Y qué es para Vargas Llosa la utopía? «Aunque
semánticamente es lo que no forma parte de este mundo, la
búsqueda de una sociedad perfecta, de un paraíso terrenal, es
una de las más constantes ambiciones del ser humano desde los
albores de la civilización». Ésta es, para el escritor, «la
más antigua tradición de la humanidad», que aunque ha dejado
personajes extraordinarios como Tristán y Gauguin, también «ha
traído consigo las peores catástrofes que ha vivido la
humanidad». Pero es el siglo XIX, en el que se desarrolla
íntegramente «El paraíso en la otra esquina», el que Vargas
Llosa considera el «siglo de los movimientos utópicos». Los
anarquistas, los socialistas utópicos, los prudonianos, los
owenistas... movimientos todos que desembocaron en la gran
«utopía» («entre comillas», aclara Llosa): el comunismo de
Marx, que tuvo como germen la idea de Flora Tristán de la unión
obrera. Vargas Llosa hacía estas reflexiones en un descanso del
curso magistral que imparte en la UIMP, «Historia y ficción:
Flora Tristán y Paul Gauguin». «La verdad en la literatura es
la obra literaria lograda -afirma-. El texto literario es
verdadero en la medida en que nos persuade de su verdad, en la
medida en que es capaz de convencernos de que aquello que expresa
es cierto, es verdadero».
Domingo, 31 de Diciembre de 2000
Mario Vargas Llosa avanza en la redacción de una
novela sobre Flora Tristán y Gauguin
EFE. LIMA.
El escritor peruano Mario Vargas Llosa adelantó que está
escribiendo una novela sobre la vida de la escritora Flora
Tristán y su nieto, el famoso pintor Paul Gauguin, que
probablemente se titulará "El paraíso en la otra
esquina".
En un entrevista exclusiva con el diario limeño Liberación,
Vargas Llosa aseguró que escribe la novela desde hace poco más
de diez meses, pero aún le "falta mucho" para
terminarla.
El autor del reciente éxito editorial "La Fiesta del
Chivo" explicó que su nueva obra "está inspirada, de
manera muy libre, en las vidas de Flora Tristán y de su nieto,
el pintor Paul Gaugin".
Flora Tristán, francesa de padre peruano, recorrió gran parte
del Perú a finales del siglo XIX tras llegar con el objetivo de
ser reconocida como heredera de su acaudalado progenitor, natural
de la ciudad sureña de Arequipa, deseo que finalmente no
consiguió.
Esa experiencia le llevó a escribir "Peregrinaciones de una
paria", un libro destacado como precursor en la crítica a
la alta sociedad peruana y en su cerrada defensa de los derechos
de la mujer, por lo cual es considerada también como una de las
primeras feministas del mundo.
Sobre las utopías
Vargas Llosa comentó que la relación de Gauguin con su abuela,
a la que nunca conoció, "le dio el carácter, la pasión
por materializar la utopía y por traer el paraíso a la
tierra".
"Es una novela, en realidad, sobre las utopías, la idea de
que se puede construir el edén en el mundo", matizó.
El escritor dijo que la posibilidad de lograr el Premio Nobel de
Literatura nunca le ha "torturado" ya que su trabajo le
da "satisfacciones tan grandes que sería un descastado si
además le pidiera más premios y reconocimientos".
Se negó, además, a revelar el "secreto" que motivó
la pelea a golpes que protagonizó con el Premio Nobel colombiano
Gabriel García Márquez y que determinó el fin de la amistad
entre ambos escritores.
"Yo no lo voy a decir y García Márquez tampoco. Vamos a
dejar que eso lo descubran nuestros biógrafos para que tengan un
poco de trabajo", indicó entre risas. En todo caso, el
calendario ha corrido abundante desde aquéllo.
El narrador y académico Vargas Llosa parece querer recuperar el
tiempo perdido para la literatura por los años en los que se
dedicó a la política frente a Fujimori.
Ya hemos leído La Fiesta del Chivo, es una fiesta de novela. Nos queda releerla, pero nos queda también, como lectores exigentes, preguntarle a Vargas Llosa cuál es la siguiente novela. Yo tengo una que vienes prometiendo en entrevistas hace mucho tiempo y que tengo muchas ganas de leer, y no sé si es la siguiente, me gustaría pensar que sí, la de Flora Tristán.
He comenzado a trabajar en ella desde que terminé La Fiesta del Chivo. Es una novela que me da vueltas desde que era estudiante, desde que leí Peregrinaciones de una paria.
Te he oído hablar de ella desde hace mucho tiempo.
Leí Peregrinaciones de una paria cuando estaba en el primero o segundo año de la universidad, o sea en los años cincuenta, y desde entonces quedé fascinado con Flora Tristán. En Francia, sobre todo, ella se ha vuelto muy popular. Se ha reeditado prácticamente toda su obra y han aparecido una serie de materiales en torno a su época. Por desgracia, no es un personaje muy conocido en América Latina y, sin embargo, América Latina fue fundamental para ella, porque el viaje que hizo a Perú cuando era joven, tratando de recuperar una herencia, le abrió los ojos a la injusticia. Vio a los esclavos y a los siervos y las distancias entre pobres y ricos eran astronómicas. Así surgió en ella un sentimiento de indignación, de rebelión que marcó toda su vida. ¿Conoces Peregrinaciones de una paria?
Todo lo que sé de ella es lo que he leído en tus entrevistas.
Flora Tristán es una mujer fascinante.
Me fascina la idea de pensarte, sobre todo después de La guerra del fin del mundo, escribiendo una novela de época. ¿Cómo será el Perú del XIX en manos de Vargas Llosa?
También está Francia. El periodo peruano es muy importante, pero el periodo francés, el periodo europeo...
Las implicaciones feministas...
Hay un libro suyo muy interesante, una especie de diatriba contra Inglaterra. Para escribirlo, es decir, para poder ver todo lo que quería ver, tuvo que vivir ocho meses como hombre, disfrazada de hombre, pues eso le permitía entrar al Parlamento, a las fábricas, e incluso a los burdeles.
¿El libro se llama?
Paseo por Londres, un libro admirable. Visitó a dirigentes obreros y a Owen, a quien le tenía mucha admiración. Después quiso contar lo que era la vida de las mujeres. No he visto una descripción más admirable de lo que significaba ser prostituta en Londres en la primera mitad del siglo XIX. Hay algo aún más interesante: sus mayores peleas y antagonismos no fueron contra el establishment, al que quería destruir, sino contra sus camaradas, sus compañeros dirigentes sindicales, que se sentían invadidos por una mujer, que detestaban que una mujer estuviera ahí en igualdad de condiciones y que no aceptaban una agenda de tipo feminista en las luchas sociales.