.Revista N° 267-268. Volumen XVI. Octubre-Noviembre, 2002.

 
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  INICIO : ACTUALIDAD ECONÓMICA 267-268

Liderazgo en el siglo XXI

El pensamiento estratégico y la capacidad para interpretar el contexto son dos habilidades individuales diferenciadoras del líder de nuestro tiempo.

Por Juan Carlos Pérez Herra
Decano, Facultad de Ciencias Económicas
Universidad Latina de Costa Rica
Juaperhe@ns.ulatina.ac.cr

La extensa bibliografía sobre liderazgo destaca las principales características que definen al líder, los diferentes tipos de liderazgo y las posibles estrategias para implantarlo de manera eficaz en las organizaciones. Sin embargo, a pesar de una mayor comprensión de este fenómeno, continuamos cuestionando las bases mismas del liderazgo contemporáneo con base en la especificidad de nuestra época. De allí la necesidad de actualizar el concepto, rescatando dos habilidades individuales altamente diferenciadoras de nuestro tiempo: el pensamiento estratégico y la capacidad para interpretar el contexto.

Países y organizaciones son escenarios frecuentes de una historia que se ha repetido a través del tiempo y cuyo nombre común es: crisis por falta de liderazgo. Pero, ¿qué explica este aparente vacío de hombres y mujeres capaces de conducir al resto de los creyentes por el camino del éxito o, al menos, por la senda más segura? Los libros acerca del tema están plagados de respuestas para todos los gustos, pero su principal carencia gira en torno a dos aspectos: la falta de pensamiento estratégico y la capacidad para interpretar el contexto. De allí la necesidad de estudiar estos dos conceptos.

Liderazgo y pensamiento estratégico (1)

El pensamiento estratégico y el planeamiento estratégico no son lo mismo, ya que el primero se refiere a un proceso mental característico de ciertos individuos y el segundo, a un proceso estructurado aplicable a organizaciones con el fin de mejorar en forma metódica y controlada su desempeño futuro. De Kluyver (2000) lo define como, “un proceso utilizado por los líderes de la organización para crear un boceto conciso y claro de la visión. Planeamiento estratégico es un proceso para desarrollar, analizar, comunicar e implementar la estrategia seleccionada”.

Desde el punto de vista de la estructura de las organizaciones, el liderazgo formal tiende a localizarse tradicionalmente en la alta dirección (Chiavenato, 1999) y el pensamiento estratégico es, en nuestro criterio, un ingrediente fundamental de este. Así, la psicología positiva lo define como una habilidad o aptitud natural, un talento o patrón recurrente de pensamiento o comportamiento que se puede aplicar productivamente.

Pensamiento estratégico se entiende como una habilidad natural de individuos que se ubican comúnmente en el estrato superior de las organizaciones y sociedades, capaces de inspirar una visión y plantearse un curso de acción para hacerla realidad, a partir de un proceso mental que involucra el manejo de una gran cantidad de variables que afectan el accionar de la organización, estableciendo opciones y resultados posibles en virtud de la construcción de escenarios mentales, los cuales son inferidos de patrones identificados en el aparente caos de los hechos. (Ver recuadro N°1)

Liderazgo y contexto

El “contexto” adquiere una dimensión crucial en el presente, ya que refuerza el pensamiento estratégico mediante una comprensión de los hechos en retrospectiva. El conocimiento detallado de la secuencia original y razones que explican el presente y un entendimiento de lo que podría pasar si no se actúa en forma precisa y acertada, resulta fundamental para el liderazgo del siglo XXI. De lo contrario, se pierde la perspectiva de las cosas, incurriendo en graves errores producto de una actitud mesiánica, al pensar que la historia se escribe a partir de nuestra llegada, generando malestar con aquellos responsables de las decisiones del pasado, cuyas razones son importantes conocer con el fin de ponderar nuestro juicio y acciones. Una definición con base en los estudios de Buckinghan y Clifton, describe “el talento contexto” de la siguiente forma:

"Usted mira el pasado, para comprender el presente y predecir el futuro. Desea saber el origen de todo. Para ello, lee libros de historia, biografías y formula preguntas entre sus amistades para conocer su pasado. Usted recurre al pasado porque es ahí donde están las respuestas. Desde su perspectiva, el presente le resulta inestable y confuso por tantas opiniones disonantes. El presente recobra su estabilidad, únicamente remontándose a una época anterior, en la cual se trazaron los primeros planos" (pág. 116).

El proceso de mirar hacia atrás explica de alguna forma cómo evolucionan los hechos, anticipando mediante la inferencia, estructuras de comportamiento, facilitando la construcción de una visión plausible, mejorando la comunicación con los seguidores al dar respuestas válidas con base en hechos reales. De allí que sea fundamental para un líder, poder interpretar el contexto de manera adecuada, convirtiéndose en otra herramienta para la toma de decisiones y guiar a su grupo hacia una meta trazada con anterioridad. (Ver recuadro N°2)

Conclusión

El presente surgió de las acciones de hombres y mujeres que construyeron buenas o malas visiones de su futuro, punto de partida para el análisis de los líderes que aspiran a un mayor grado de coherencia en su mensaje y proyectos. Así que, a los elementos que tradicionalmente los estudiosos identifican como característicos del buen liderazgo, debemos sumar pensamiento estratégico y habilidad para analizar el contexto en esta fase de nuestra historia. Ambos son talentos necesarios e indispensables en los líderes de nuestro tiempo, de lo contrario quedarán condenados a ser presa fácil del torbellino con que nos atropella el siglo XXI, generando la consabida falta de liderazgo propia de las épocas de cambio.

Algunas definiciones de liderazgo

Según Bolman y Deal (1995), la palabra “líder” tiene más de mil años de existencia y su raíz anglosajona laedare ha sufrido pocos cambios, ya que en el inglés antiguo significaba conducir a los viajeros por el camino.

En términos generales, para Bolman y Deal: “Los líderes son una posible ayuda. Ellos nos hacen sentir más seguros y contribuyen a mitigar el temor. Nos ayudan a encontrar versiones más atractivas y plausibles sobre lo que debemos pensar, sentir y hacer. Nos ayudan a ver posibilidades y a descubrir recursos. En ello radica tanto el poder como el riesgo del liderazgo” (pág. 396).

El liderazgo involucra grandes riesgos a la hora de la selección, ya que en la mayoría de los casos no se trata de un proceso racional, sino de una decisión emocional, instintiva, orientada por la búsqueda de certeza y seguridad en la senda por seguir.

Pero, ¿cómo reconocer al líder verdadero? La definición más común de liderazgo se refiere a la habilidad para lograr que otros hagan lo que uno quiere. Otra definición resalta la capacidad de los líderes para motivar a la gente y en este plano lo más importante es valorar la calidad y coherencia de los argumentos.

Una tercera afirma que el líder es un facilitador, ayudando a sus seguidores a encontrar por sí mismos el camino, de tal forma que su papel central consiste, “no en conseguir lo que él quiere, sino en potenciar, facultar y capacitar a la gente para que haga lo que ella quiere” (Bolman y Deal, pág. 397). Este criterio elimina la idea de que los líderes actúan y los seguidores reaccionan, pero hace muy vulnerable a los primeros al quedar expuestos a la dirección en que sople el viento por falta de una propuesta que oriente la energía del grupo.

La cuarta posición, que ha adquirido gran relevancia y que es común en los diferentes estudios, establece que los líderes nos proveen de una visión capaz de generar una imagen sensata y atractiva del futuro. En este aspecto, los trabajos de Kotter (2000) se han orientado a establecer una clara diferencia entre administración y liderazgo:

La administración es un conjunto de procesos que pueden hacer que un sistema complicado de personas y tecnología funcione sin problemas. Los aspectos más importantes de la administración incluyen planear, presupuestar, organizar, proveer personal, controlar y resolver problemas. El liderazgo es un conjunto de procesos que dan lugar a organizaciones en primer lugar, o que las adapta a circunstancias significativamente cambiantes. El liderazgo define cómo debería ser el futuro, alineando a la gente con esa visión y los inspira para hacerla realidad a pesar de los obstáculos (pág. 28).

Esta apreciación nos remite a la capacidad de estos individuos para orientar a un grupo de personas en circunstancias de incertidumbre mediante una visión factible, alcanzable en un plazo determinado y cuyo desarrollo constituye tanto un ejercicio del intelecto como del corazón. La visión es una imagen del futuro, con un cambio crecientemente favorable tanto individual como colectivo con respecto del presente:

Los líderes piensan a más largo plazo; miran más allá de su unidad de trabajo o departamento, hacia un mundo más amplio; se ponen en contacto con personas más allá de su ambiente inmediato e influyen en ellas; enfatizan la visión y la renovación y poseen la habilidad política para enfrentarse a los requerimientos desafiantes de múltiples grupos de seguidores (Bolman y Deal, pág. 400).

Otras características que normalmente se enumeran en los diferentes estudios son: la habilidad del líder para comunicar con eficacia la visión, utilizando a menudo símbolos; la preocupación permanente por el trabajo en su organización, considerando que no hay nada más importante que hacer bien las cosas; la habilidad para inspirar confianza, estableciendo relaciones con los demás y, la honestidad como el rasgo que más se admira.

La imposibilidad de encontrar liderazgos estables y menos efímeros, radica en que nuestros referentes son propios del pasado y cada estado de la evolución de la sociedad y de las organizaciones requiere un estilo propio de liderazgo. En este orden de ideas, durante el siglo XXI debemos sumar a los conceptos tradicionales, el pensamiento estratégico y la capacidad para interpretar el contexto por parte del líder.

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Lo específico de nuestra época

Algunos trabajos que han tratado de integrar el estudio del liderazgo con el entorno profundizan en los elementos distintivos de nuestra época, enfatizando que la sociedad actual, por sus características y por la dinámica de cambio continuo que la define y distingue, demanda un liderazgo significativamente distinto, con “una mayor conciencia ética y corresponsabilidad con el medio ambiente y las comunidades con las que interactúan” (Siliceo, Casares y González, 2000; pág. 35).

Así, el proceso para dirigir una colectividad requiere hoy de un mayor conocimiento sobre la dinámica de nuestro mundo, ya que solo a partir de esto se puede construir y comunicar una visión creíble en una sociedad con mayores niveles de educación, altamente informada e interconectada mediante tecnologías que han acortado las distancias, alterando patrones de comportamiento, ampliando los espacios de referencia y criterios para la toma de decisiones, aspectos que podrían estar explicando la llamada crisis de liderazgo propia de nuestra época.

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1. Para un estudio más detallado de este concepto, recomendamos al lector nuestro trabajo: Pensamiento Estratégico: conceptos y perspectiva. En: Actualidad Económica. N° 255-256. Año XVI. 20 de diciembre del 2001. Pág. 64-68. Una versión completa se puede encontrar en: revista.ulatina.ac.cr, N° 136.

 

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