Anoche fui con los candidatos de la RICA (Rito de Iniciación Cristiana de Adultos) para ver La Pasión del Cristo. La película presenta realisticamente las ultimas doce horas de la vida de Jesús: Su agonía y arresto en el jardín; juicio ante el Sanedrín, Herodes y Pilatos; flagelación; la cruz acuesta y la misma crucifixión. Era violenta – especialmente la flagelación y la coronación con espinas, acompañadas como eran de sadismo e insultos.
La película no solamente reproduce la pasión, sino – lo que es más importante -da una meditación sobre ella. La presenta como la culminación de la lucha de Jesús contra los poderes del mal. Para los papas debatiendo si deben llevar a sus hijos al film, diría que la parte mas fuerte no es tanto la violencia, sino la representación de Satanás con un niño deformado y los demonios disfrazados como muchachos jóvenes. Ver la inocencia cambiar en crueldad implacable es chocante. En una escena horrorosa los demonios arrastran a Judas a la desesperación y el suicidio.
Pedro también se desespera después de su negación cobarde de Jesús. Sin embargo, en vez de terminar su vida, se arroja ante María, a quien llama, “Madre.”
A parte de Jesús, María tiene el papel central en la obra. Experimentamos la pasión por sus ojos. Después de ver la flagelación, ella limpia el piso mojado de sangre y luego sigue a Jesús mientras carga con su cruz. Uno de los soldados pregunta que es la mujer. Otro le dice, “la madre del Galileo.” El solado para como si de repente se da cuenta que el hombre que están torturando es un ser humano.
Mientras la película no es anti-Semítica, me preguntaba como un judío moderno se sentiría mirándola. Me preguntaba se hubiera tenido una reacción semejante a la mía cuando leo un libro o veo un film sobre el Holocausto: Un sentimiento de vergüenza que tantos católicos no hicieron nada o participaron activamente, pero también algo de orgullo que muchos sacerdotes, religiosos y laicos, sí, actuaron heroicamente.
Así era con los judíos en el tiempo de la pasión de Jesús. La película presenta a lideres religiosos como Nicodemo y José de Arimatea tomando riesgos enormes para defender a Jesús. Simón, a pesar de ser esforzado, mostró una compasión tierna mientras ayudaba a Jesús con la cruz. Mi favorita era Verónica. La escena cuando ella se acercó a Jesús para limpiar su cara me causó una emoción profunda.
La película muestra la conexión entre la pasión de Jesús y los sacramentos. Quizás siete veces refiere a la Ultima Cena. Las palabras “Esto es mi cuerpo” y “Este es el cáliz de mi sangre” fueron conectadas con la crucifixión misma. Además de la Eucaristía, mostró el bautismo. Después de su muerte, un soldado abre su costado. Primero sale sangre, luego agua. Un soldado se arrodilla para que unas gotitas preciosas caigan sobre él.
Me gustó la última escena. En una cueva oscura, vemos una piedra con una tela sobre ella. La tela se desinfla y vemos una figura humana. Con la cicatriz visible en su mano, él se para y comienza a caminar con paso firme.
Como casi todos, salimos del auditorio en silencio. Nos reunimos afuera y les pregunté si querrían decir una oración. La mayoría del grupo se preparaba para los sacramentos pascuales (bautismo, confesión, confirmación y Eucaristía) o eran padrinos de personas en aquel proceso. Nos unimos las manos, un círculo de veinte personas. Otros nos acercaban. Recé una oración agradeciendo a Jesús por tanto amor en sufrir por nosotros y le pedí perdón y ayuda para poder amar como él nos ama. Rezamos un “Padre Nuestro” y, conscientes de su papel en nuestra redención, rezamos un “Ave María.”
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Homilia sobre la Pasión del Cristo (4 de abril de 2004)
El Abismo Entre Cielo e Infierno
"Su Sangre Caiga Sobre Nosotros"
El Sacrificio de los Ninos (Dios vs. dioses de la cultura)
"Toda Escritura está Inspirada..."
Agradecimiento por una Vida Breve
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