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VAMPIROS
El vampiro, creado por la fantasía popular, es una de las supersticiones
más arraigadas, especialmente en los países balcánicos. Puede ser un
espectro o un cadáver que vuelve al mundo para privar de la vida a los
seres humanos, succionándoles la sangre. A menudo es un individuo que en
vida fue un malvado y que se supone que su alma ésta condenada. El vampiro,
muy influido por la tradición cristiana de la posesión, se vincula
directamente a las representaciones de la muerte y la vida de ultratumba.
El origen de esta leyenda parece ser un intento de dar explicación por parte
de pueblos incultos a un cierto tipo de enfermedades como la anemia perniciosa
o la epilepsia, lo que les llevó a suponer que existian espíritus o vampiros
que privaban a estos enfermos de la sangre, motor de la vida. A pesar de que
fue en Transilvania y los Cárpatos donde estas leyendas tuvieron mayor arraigo,
se han encontrado creencias análogas en diversas regiones de Asía, Polinesia,
Melanesia, etc., y en otros pueblos antiguos, los primitivos egipcios y los
escandinavos, por ejemplo.
| Siempre según la leyenda, el vampiro realiza sus ataques de noche y al amanecer
vuelve a la tumba; para acabar con él es necesario exhumar su cuerpo, que se
halla incorrupto y por cuyas venas circula la sangre de sus victimas, y clavarle
una estaca de madera en el corazón, o bien dejarlo que se seque al sol, o
incinerarlo. Estas prácticas se llevaron a cabo durante los ss. XVII y XVIII en
Rumania, Bulgaria, Grecia y China. |
Vlad Tepes Este aristocrata rumano del s. XV inspiró al
escritor irlandés Bram Stoker para crear el personaje de su novela
Drácula. |
Esta superstición tuvo una gran fortuna literaria, Byron, Hoffman, Gauthier,
Le Fanu y especialmente Bram Stoker (Drácula, 1897) dieron entrada en su obra a
este tema legendario, y que ha sido, además, uno de los constantes del cine de
horror de todas las épocas.
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VÂRCOLAC
Entre los distintos tipos de vampiros que se dan en las tradiciones
rumanas el vârcolac es aquel que engulle a la luna o el sol durante
los eclipses.
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Tiene origenes diversos; algunos dicen que se trata de las almas de niños
no bautizados o de niños nacidos de padres no casados, malditos por Dios y
transformados en vârcolac. Otros dicen que se originan siempre que alguien,
mientras está haciendo gachas de maíz, pone el cazo en el fuego, o bien,
barriendo la casa cuando llega el ocaso, echa el polvo en dirección al sol.
Aún hay otros que dicen que el origen de los vârcolac proviene del aire del
cielo cuando las mujeres hilan de noche, especialmente a medianoche, sin velas,
y sobre todo si lanzan hechizos con la fibra que hilan. Por eso nunca es
aconsejable hilar a la luz de la luna, puesto que los vârcolac suben al cielo
y devoran al sol y a la luna. Se cogen del hilo, que se convierte en un camino
para ellos. Mientras el hilo no se rompa, los vârcolac tienen poder para ir
donde deseen. Atacan a los cuerpos celestes, muerden a la luna, de forma que
ésta aparece cubierta de sangre, o continuán mordiéndola hasta que no queda
nada de ella. Pero si el hilo se rompe, su poder se desvanece y se dirigen a
alguna otra parte del cielo.
¿Cómo es posible entonces que la luna vuelva tras un eclipse, si ha sido
devorada? Algunos dicen que, puesto que en realidad la luna es más fuerte que
los vârcolac, éstos pueden sólo morderla, pero al fin la luna sale vencedora,
ya que el mundo moriría si la luna fuese realmente engullida.
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HOMBRES LOBO
La transformación del hombre en animal es un motivo cultural universal, en el
que queda reflejada la inquietud del hombre ante la "diversidad" fundamental
de su ser frente a la naturaleza.
Esa "otra cosa", por lo común sentida como represión temible e inquietante, en
que el hombre puede convertirse, ha adquirido muy a menudo el carácter de una
transformación zoantrópica: el ser humano se convertiría en animal como
consecuencia de un castigo divino o una maldición religiosa; o bien, como
resultado de la ira o de algún otro furor que le privaría de razón, el hombre
se vería arrastrado a un estadio primitivo, animalesco.
En el ambito de la cultura europea, el hombre lobo (junto al vampiro) es la
representación más acabada y constante de este motivo de las culturas populares.
El lobo (antiguo competidor del hombre en la lucha por la supervivencia) y su
correlato, el licántropo, están ligados a los mitos del nacimiento y de la culpa
original, y al culto a la luna y los desordenes a ella asociados (por ejemplo la
epilepsia).
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 Probablemente el padre de Hellboy.
 Ualac, primo de Hellboy.
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DEMONIOS
Los demonios que recrea Mignola en las páginas de Hellboy se inspiran en los que
aparecen en la religión zoroástrica y que tienen nombres tan llamativos como
Astaroth, Haborym, Adramelech, etc., aunque también podemos encontrar ciertas
similitudes con antiguas imágenes de monstruos que aparecen en las tradiciones
celtas (por ejemplo con Cernuno, llamado el Dios Cornudo).
| En Pandemonium, capital del Infierno, consideran la desaparición de Hellboy un
gran contratiempo puesto que el muchachote debería convertirse con el tiempo en
uno de los generales que comandarían las hordas demoniacas en la batalla final
contra las fuerzas del Cielo. |
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El infierno donde moran estos demonios, se sostiene en una superestructura de
castas y rangos muy similar al concepto de infierno descrito en la Edad Media,
fundado en una base estrictamente feudal. A pesar de que los vínculos de lealtad
y confianza no son demasiado de fiar en una región infernal donde cada demonio va
a lo suyo, la estructura que más se repite es la de Señor-criado que tan bien
conocian los barones teutónicos.
Esta superestructura demoníaca y diablesca, que sitúa el Infierno a una gran
distancia de las Puertas del Cielo, es una invención cristiana relativamente
reciente. A pesar de que el concepto de los demonios monstruosos y los diablos
macabros no se creara enteramente en la Edad Media, los autores de esta época
consiguieron ir embelleciendo la idea hasta que quedó bien poco de las imágenes
judías primigenias. La oscura conciencia colectiva de la Europa medieval
constituyó un extraordinario campo abonado a la imaginación. Fue una época de
magia y de renovado interés por los misterios de la alquimia, la Cábala y los
campos del saber que más tarde se convertirían en las protociencias. En un medio
semejante, ángeles y demonios eran invocados por los fieles o por los seguidores
del diablo. Se abrían los secretos pentáculos para revelar legiones escalofriantes
de ángeles y demonios del oscuro subconsciente colectivo, arrojadas hacia cielos
majestuosos y encumbrados, y también hacia abismos monstruosos.
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MONSTRUOS VARIOS
En esta última sección, y a modo de corolario, se presenta una pequeña variedad
de monstruosidades con las que Hellboy suele tratar habitualmente cuando
realiza su trabajo.
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