
El partido en que nos hicimos famosos fue cuando le ganamos al Aucas en el año 97. Barcelona iba perdiendo 0-2 y después 1-3. Eso no nos importó y seguimos alentando con todo nuestro corazón, hasta que el Idolo remontó el resultado para ganar 4-3. Al final del encuentro, los jugadores fueron hacia donde estabamos nosotros, nos regalaron sus camisetas, y cantaron con la barra. Al día siguiente, salió en los periódicos que Barcelona había ganado el partido gracias a nuestro apoyo.
Siguiendo con los clásicos, me acuerdo uno en el Fosforín (estadio Capwell); si, el de las sillas! Las entradas para ese juego estaban caras, y Ricardo decía: "No vayamos a regalarles la plata a esos hijos de p...... , mejor veámolos por cable". Pero como la mayoría de la gente si quería ir, la dirigencia nos regaló 100 entradas. Todos nos reunimos en la casa de Michael El Yuco Astaiza, menos Ricardo quien no fue. Nos fuimos caminando al estadio, mientras cerrábamos las calles y cantábamos los coros. Tanta fue la euforia durante el partido, que se armó un relajo, y la gente comenzó a arrancar las sillas. Era fácil, te parabas en ellas y solo tenías que patearlas suavemente para que salgan. Los pacos nunca dijeron nada, solo decían que nos quedáramos tranquilos y nada más.