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Estudiantina de las Señoritas Tagle Salinas y Rosa
Salinas, Santiago, 1896 |
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Estudiantina Serenense, La
Serena, 1899 |
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Método de Bandurria, de
Manuel Ramos, 1899. |
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Estudiantina del Colegio Rosa Santiago
Concha, Santiago, 1908. |
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Srta. Sara Rioja, directora de la
Estudiantina Cervantes, de Valparaíso,
1916. |
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Las "Señoritas de la Chile" en concierto
en la Escuela de Ingeniería de su casa de
estudios. |
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La investigación de la tradición chilena dan cuenta de dos períodos
de vigencia de las Estudiantinas en Chile, ya integradas por varones,
por damas o mixtas. El primer periodo o Período Histórico,
abarca entre los años 1884 y 1955 y el segundo o
Período Contemporáneo, se
inicia hacia fines de la década de los años sesenta, de este siglo y
se prolonga hasta nuestros días.
1.- El Período Histórico,
a su vez, consta de tres etapas: Introducción,
adopción y adaptación,
en las cuales se puede constatar un claro proceso de sincretismo
cultural hispano-chileno.
La primera etapa o etapa de Introducción se
inicia en 1884 con la llegada de la
Estudiantina Española Fígaro a Chile, la cual entre 1884 y
1886, recorre el país realizando numerosas presentaciones, tanto en los
recintos más relevantes de la capital como en las más importantes
ciudades regionales, logrando cautivar con su novedoso sonido
instrumental de bandurrias, su juvenil talento interpretativo, su labor
benéfica-recreativa al servicio del desposeído y su atractivo traje al
estilo salmantino preñado de agradecidas medallas.
La segunda etapa o etapa de Adopción
se caracteriza por la formación, en Chile, de estudiantinas de
carácter imitativo a la
Fígaro (instrumentos, repertorio, vestuario y labor
benéfico-recreativa), en el seno de la aristocracia chilena. Dentro de
los primeros esfuerzos fundacionales, de esta etapa, se puede mencionar
el deseo de jóvenes iquiqueños de formar una agrupación con motivo de
los carnavales de 1885. En 1887, se sabe de la formación de la
denominada
"Estudiantina Chilena", que
inicia sus actividades con una gira al sur de la capital. En 1888, se
funda la
"Estudiantina Porteña",
integrada por jóvenes de la sociedad de Valparaíso. En 1899, nace la
Estudiantina "Orfeo", de
San Felipe; la Estudiantina del Círculo Español de Valparaíso;
la
Estudiantina Santiago, de la Capital;
un año después, en 1890, se organiza la
Estudiantina Española de Iquique, cuyo bello edificio de
estilo morisco aún existe frente a la plaza de ese puerto, bajo el
rótulo de Casino Español, etc.
Simultáneamente con el nacimiento de estas agrupaciones integradas
por varones nacen las primeras agrupaciones femeninas o Estudiantinas de Señoritas,
según el decir de la época. Efectivamente, en junio de 1889, nace la
denominada
Estudiantina de Señoritas, de la
capital, dirigida por el profesor don Ruperto Santa Cruz Henríquez e
integrada por juveniles damas pertenecientes a las familias Irarrazaval,
Zañartu y Balmaceda, de Santiago.
Curioso resulta para una expresión originariamente de varones. Pero no
es de extrañar, ya que en 1886, tres años antes, ya existía en Perú
la
Estudiantina de Lima, integrada por
14 señoritas de la sociedad limeña, las que provistas de bandurrias y
guitarras, acompañadas de violín y violoncelo, eran dirigidas por el
pianista y barítono Sr. Luis Masferrer, y, en 1890, un año después,
se sabrá de la
Estudiantina Quetzalteca, integrada
por señoritas de Quetzaltenango, Guatemala. Por su parte, en la España
de 1884, el músico hispano Dionisio Granados, director fundador de la
Estudiantina Fígaro (1879),
organizó en Madrid una "Estudiantina
Mujeril", cuyo contingente instrumental eran bandurrias,
guitarras, castañuelas y panderetas. Su propósito era realizar extensa
gira por América.
En Chile, mientras se sucede la formación de agrupación de varones, si
bien a menor escala, continua la formación de estudiantinas femeninas
como, en Santiago, la Estudiantina de las Señoritas Tagle Salinas y Rosa
Salinas, en 1896; la del Liceo Le Brun de Pinochet,
en 1898; la
Estudiantina de Señoritas del Centro Español,
de la capital (1899). En La Serena se funda, en 1899, la
Estudiantina Serenense, bajo la
dirección del maestro Manuel Padilla, ex-integrante de la
Estudiantina Española de Iquique.
Hacia 1903 funcionan las Estudiantinas Femeninas de Osorno y Valdivia
(1903). También se constituyen mixtas, con predominio de damas, como la
de la
Sociedad de Beneficencia de Valparaíso,
integrada por 19 señoritas con el apoyo instrumental de tres varones,
entre ellos su director el destacado músico Antonio Alba.
Durante esta etapa de Adopción del Período Histórico, estas
agrupaciones se caracterizan por que su contingente instrumental,
inicialmente pertenecientes a la familia de las bandurrias, se fue
enriqueciendo con la incorporación del mandolino italiano, tanto del
tipo napolitano (de fondo ovoidal), como lombardo (de fondo plano),
todos acompañados por guitarras y en algunas violín y violoncelo. Su
vestuario, inspirado en el de la
Fígaro, es modificado en sus aplicaciones de decorados, siendo su
más significativa transformación el reemplazo de los pantalones cortos
del varón por largas faldas, al estilo del vestuario femenino de la
época. Algunas usan pequeñas capas. Su labor se desarrolla
principalmente en escenarios con fines benéficos-recreativos y van
incorporando repertorio mas propio de su genero humano.
Hacia 1893 se decreta la enseñanza obligatoria de la música en las
escuelas. Los maestros y directores de estudiantinas, Valdecanto,
Zamacois y Zorzi, publican métodos para el aprendizaje de la bandurria.
Hacia 1899, el maestro Manuel Ramos, director de la
Estudiantina de varones del Centro Español
santiaguino, constatando un creciente interés de las damas por el
cultivo de la bandurria, publica uno dirigido especialmente a ellas,
sumándose así a los métodos ya mencionados, pero con este
direccionamiento de sexo.
La tercera etapa o etapa de Adaptación
o Transformación, que se inicia
con el cambio de siglo, está marcada por las profundas transformaciones
que vivió la sociedad chilena. Su economía originalmente sustentada en
la explotación agrícola, con el auge del salitre, generó importantes
cambios sociales y políticos, que se expresaron en tres niveles: La
aristocracia tradicional latifundista, proveniente de los encomenderos,
se integra con los emigrantes europeos enriquecidos con el comercio, la
minería y la industria; la naciente clase media, fruto del desarrollo
de la educación y del crecimiento burocrático del estado, fue
perfilándose y definiendo su propio proyecto, mientras el proletariado
nacía y crecía en las industrias, organizándose, a falta de
previsión social, en las
Sociedades de Socorros Mutuos. Es así como, las estudiantinas
inicialmente formadas por la aristocracia, comenzaron a ser expresión
de estos otros sectores sociales. El movimiento filarmónico, surgido en
el Santiago de 1827, mediante el impulso de la artista madrileña
Isidora Zeger, de inicial fisonomía europeizante y elítica, con el
desplazamiento de la aristocracia por la mesocracia, se fue irradiando
socialmente, expresándose popular y masivamente entre los numerosos
artistas aficionados que concurrían a los
Clubes Musicales de las capas medias o a las Filarmónicas de las
sociedades obreras. Estas nuevas condiciones motivan la extensión
geográfica y social de las estudiantinas, tanto de varones, como de
damas y mixtas. Se organizaron estudiantinas en los centros escolares,
en las organizaciones obreras y en las colonias extranjeras (a la
colonia española se le sumó la italiana y la croata). De este nuevo
tipo, entre las pioneras podemos mencionar a la
Estudiantina de Artesanos de Valparaíso
(1890), dirigida por el guitarrista Tomas Valdecantos y la
Estudiantina La Aurora, de ambos
sexos (mixta), fundada en 1901, por damas y varones santiaguinos
pertenecientes al gremio tipográfico.
Con sencillos ternos y corbatas o vestidos de calle, a cambio del
traje hispánico, mantenían la característica instrumental.
Ocasionalmente usaron piano y más tarde banjo. Incorporaron repertorio
popular de la época para amenizar los bailes y actos artísticos
institucionales.
Las estudiantinas se multiplicaron en las instituciones de ilustración
y recreo y en los recintos escolares, entre ellas, las femeninas hacen
lo propio. Por mencionar algunas: la de la
Escuela Zambrano, Santiago; las de la
Inmaculada Concepción de Santiago y
de Cauquenes; la del
Colegio Eusebio Lillo de Punta
Arenas, y un largo etc. Estas se entrecruzan con las de características
hispanas como la
Estudiantina Cervantes de Valparaíso
(1916), dirigida por la Srta Sara Rioja, reina de la primavera, de ese
año
Las señoritas que aprenden en sus centros educacionales el arte de los
instrumento de pulso y púa, de la familia de la bandurria o del
mandolino, portan sus alegres trinos al seno de sus familias, motivando
la formación de estudiantinas familiares. Hasta mediados del siglo XX
las estudiantina femeninas tienen vital vigencia.
En síntesis, este género musical llegó con la Estudiantina Española
Fígaro, en 1884, la cual motivó la formación de agrupaciónes de caracter imitativo en el seno de la aristocracia, las que fueron adaptadas a su realidad por los sectores sociales emergentes. Este proceso de transculturación y transformaciones, que se desarrolló entre 1884 y 1955, también lo vivieron las estudiantinas femenina.
Durante el periodo Histórico se desconocen antecedentes referidos al uso de los
términos Tuna o Tunos, para identificar estas agrupaciones o sus integrantes, ellas solo son reconocidas bajo la denominación de
Estudiantinas.
2.- Período Contemporaneo. Luego de un período de baja vigencia social, las estudiantinas resurgen en Chile a partir de fines de la década de los años sesenta, bajo la denominación de Tunas y
Estudiantinas, en el
afán evocador de antiguos miembros de estudiantinas históricas y en el deseo de rescate de algunos grupos de estudiosos de nuestras tradiciones y de las tradiciones hispánicas.
Importante estímulo han sido los Encuentros de Tunas y Estudiantinas, impulsados por Iquique, a partir de 1986, y seguidos por La Serena, en 1991, y otras ciudades como Calama, San Bernardo, Temuco, Concepción, Valdivia, entre otras, cuyos eventos tienen continuidad hasta nuestros días.
Hoy, en Chile, la Estudiantina de Señoritas de
la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, participa
activamente junto a la casi centena de estudiantinas existentes, entre las
cuales se pueden identificar alrededor de una decena de agrupaciones integradas por damas:
La
Estudiantina Aguanieves del Ñielol, de Temuco, dirigida y fundada en 1980 por la profesora Marianne Lefenda; la
Estudiantina Femenina La Aurora, fundada en 1995 por el profesor y Maestro de Tunos Don José Iturra y presidida por
Oriana
Bravo; la Tuna Femenina de la Universidad de Playa Ancha,
presididada por Ivania Topoco, y la Estudiantina Raíces
Porteñas, ambas de Valparaíso y fundadas por el profesor y Maestro de Tunos Don Miguel
Fuentes. Más recientemente la Estudiantina Femenina Alborada,
presidida por Angelina Foster y la Estudiantina Femenina
de la
Universidad San Sebastian de Concepción, fundada por el maestro
Didier Gonzalez..
El tuno conquista con su
canto
la tuniña cautiva con su en-canto
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(*) Del libro
"Estudiantinas Chilenas. Origen, desarrollo y vigencia.
(1884-1955), de Ramón Andreu Ricart |
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